Entrevista con Romina Quezada

Por Ariana Oropeza.

Romina Quezada Las subasta de obra es parte pilar del mercado del arte en todo el mundo. En México una  de las máximas representantes en el tema es Morton Casa de Subastas, y para despejar  dudas de cómo es que se realiza la subasta de fotografías en nuestro país, acudí a Romina  Quezada, quien formó parte de esta subastadora y quien con una formación en Artes  Visuales, me ofreció respuestas impresionantes.

Es importante que sepas, antes de leer la entrevista, que la subasta se  realiza principalmente con tres actores: el comprador (que puede ser o no ser  coleccionista), el artista (o el poseedor de la obra artística, -consignante- ) y la casa  subastadora.

Ahora estás listo, si te interesa saber cómo funciona esta parte del mercado del arte, lee  hasta el último renglón.

1. ¿Cómo funcionan las subastas?

Romina Quezada: Las subastas son un canal de distribución de objetos artísticos, así que los -consignantes- como le llamamos nosotros a los propietarios de obra de arte, nos llevan sus objetos, los investigamos, los valuamos calculando un rango de precio en lo que esperamos que se venda y entran a la subasta temática que le corresponde. Los compradores que previamente recibieron el catálogo de las obras a subastar, deciden al momento el tope de su oferta por aquellas obras que ya tenían contemplado obtener.

 El consignante puede ser un coleccionista que previamente obtuvo la obra, una galería, un dealer o el mismo artista. Por ello la obra de arte es una inversión, porque subastar la obra es apostar que el momento que eliges para vender será el momento en el que recibes mayores ingresos por ella.

Por último, las casas de subastas al ser intermediarios, obtienen un porcentaje de la venta, misma que se registra en internet para que otras casas en todo el mundo puedan ver el antecedente de venta del autor.

2. ¿Cómo valúan una obra?

R.Q.: Se investiga todo sobre la obra, pero hay dos elementos con gran peso, el primero es el antecedente de venta del autor, los registros de cuántas obras ha vendido, dónde, en cuanto y los precios de partida y tope de esos lotes; por ello es importante vender a través de casas de subastas. El segundo factor es el antecedente del artista y su obra, qué bienales ha ganado, en dónde ha expuesto, cuántas becas ha obtenido, etc., todo lo que ayude a pensar que hay personas que apuestan al talento del artista. En este sentido si el artista sólo produce pero no interactúa con el medio es muy raro que pueda cotizar con un alto valor su obra cuando así lo desee, o incluso si el artista produce, vende y deja de participar en el medio, su obra va perdiendo valor.

3. ¿En México, la fotografía se vende en subastas?

R.Q.: No mucho, en la historia de Morton Subastas hemos vendido muy poco y en precios más bajos en comparación con los de otras subastas de fotografía en otras partes del mundo.

4. ¿Por qué crees que suceda eso?

R.Q.: El coleccionismo en México no está tan desarrollado y tiene una inclinación por obras tradicionales, las pinturas de paisajes por ejemplo se venden muy bien. Además el perfil de quien compra obra muchas veces se puede distinguir en dos grupos, personas que compran por el goce estético y que desde luego tienen el poder adquisitivo para hacerlo; y fundaciones que invierten en una colección real de arte, éstas últimas que son quienes realizan la compra con fines de inversión inteligente, generalmente tienen una amplia gama de obras, porque cuando se trata del mercado, se debe tener desde las más clásicas hasta algunas emergentes, y de hecho son este tipo de compradores los que llegan a obtener obra de jóvenes artistas.

 Desde mi punto de vista falta una cultura del coleccionismo, en el caso de la fotografía pareciera que los compradores tienen muy arraigada la idea de la obra única, y ya que una de las características que se destaca de la fotografía es precisamente su capacidad de reproducirse infinitamente, en el mercado del coleccionista ésta pierde valor. De alguna forma, los compradores no obtienen algo que puede estar en manos de muchos otros coleccionistas, pues necesitan que sus compras sean una buena inversión.

Además, la venta de obra de arte tiene una relación directa con los factores de oferta y demanda, actualmente hay una gran oferta de fotografías y sin embargo, no es algo que el mercado del arte está solicitando.

 Pareciera una bofetada de realidad, pero el artista como cualquier profesionista que egresa, tiene la responsabilidad de conocer el ámbito en que se va a desarrollar; debe saber cómo se maneja el mercado del arte, cómo funcionan los canales de distribución y las diferentes formas de monetizar su obra. Y si bien la subasta no parece ser un prometedor camino, por lo menos en México, nos ofrece la oportunidad de preguntarnos ¿por qué?  ¿qué pasa con la oferta y la demanda de la fotografía?. Hoy con la tecnología digital millones de personas en todo el mundo tienen acceso a este medio, internet y su acceso desde dispositivos móviles, redes sociales como instagram, flickr y demás, ayudan a una sobreproducción de fotografías por minuto, que sin duda reflejan sus consecuencias en el mercado del arte para creadores de obra fotográfica.

Es tiempo de preguntarnos cómo podríamos influir en la demanda de la fotografía, pues quizá el coleccionismo en México podría estar pronto de madurar y el artista debe ser parte vital de ello.

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Hay algo que después de platicar con Romina me queda completamente claro, y eso es que el productor  de obra de arte debe estar activo, debe producir constantemente, concursar, estar en bienales, exposiciones, obtener becas, y en general, debe ser visible para ingresar al mercado de la subasta. No sólo es un tema de talento, también se requiere una estrategia y la inteligencia que implica el branding personal.

Así que hoy los dejo con esa reflexión: ¿Realmente hacemos todo lo necesario para permanecer visibles?

Entrevista realizada en 2013.

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